lunes, 8 de diciembre de 2008

Una noche de teatro....

Otra noche más de teatro sin que sea nunca una noche más. Siempre es "la noche". Es posible que a la mayor parte del público no le gustara el resultado de meses de trabajo, es posible que el teatro aficionado que hacemos con todo el cariño y dedicación deje mucho que desear. Pero lo cierto es que para nosotros, los taetreros, es el mejor regalo que podemos hacerle al público. Nos pasamos semanas buscando el mejor detalle, envolviéndolo con cariño y transportándolo con delicadeza hasta la calle Nueva, para que, aunque sólo sea un espectador, ponga una feliz cara de sorpresa al abrirlo.
Aparte, tenemos que desenmascarar la parte más egoista de estos actores y directores aficionados. Sí, somos egoistas. Lo somos, no porque busquemos el protagonismo y el aplauso (que alguno habrá que así lo haga) sino porque no podemos evitar caer una y otra vez en la búsqueda de la satisfacción personal, de la subida estrepitosa de adrenalina que supone subirse a las tablas con un Moderno lleno de gente. Es indescriptible.
Detrás del telón, como en todas las ediciones, muchos nervios, mucha inseguridad, mucha risa descontrolada y mucho enfado sin sentido (todo hay que decirlo) fruto de la histeria colectiva.
A todo esto, agradecer al público asistente (amigos nuestros y amigos del teatro, familiares, aficionados y críticos) el respeto mostrado y el calor percibido en aquella sala. Agradecer a gente como Jony, Ana, Rocio, Carmen y todos los demás, el abrazo y el beso de ánimo, de cariño sincero que nunca falta con ellos. Por supuesto, agradecer a todos los actores que se estrenaban este año (Ana Belen, Ana, Fernando) su entusiasmo, su dedicación y lo mucho que nos enseñaron aquella noche (Enhorabuena!). Y agradecer, por último, a todos los técnicos del Moderno, a Jesús Romero, porque siempre están dispuestos a hacernos sentir como en casa. Gracias por vuestra profesionalidad y vuestra cercanía.
Taetro debe seguir adelante, uno de los principales motivos es precisamente el patio de butacas lleno un viernes de lluvia en el que lo que menos se apetecía era salir de casa. Con más o menos gente, con zancadillas o tropezones, con dioses paganos o con gente de a pie dando vueltas por un local que debe aprovecharse, debemos seguir adelante.
Gracias al teatro, sobre todo, por completar una parte de mi que sentí vacía durante muchos años. Y, para terminar este artículo, gracias sobre todo a don Paco Tellez (gracias Dios Mío, jeje), porque en estas semanas juntos, no sé si me has enseñado más como persona o como genio del teatro. Safiya es mucho más tuya que mia.
Gente, gracias por hacerme sentir viva cada ensayo, cada estreno. Gracias!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Querido Obama, digo... Queridos Reyes Magos...



Impresionada me he quedado con el último producto que ha lanzado la industria norteamericana al mercado: Barack Obama. Qué maravilla. Qué campaña de publicidad, qué manera de conseguir relanzar el sueño americano y encoger los corazones de una población dispuesta a creer. Ni Coca-Cola...


En cualquier caso, y así lo comentaba un amigo y compañero días atrás, lo mejor de productos como Obama es que consiguen precisamente eso: levantar la ilusión y movilizar a una masa de ciudadanos que necesitan creer y, por otra arte, necesitan respuestas (más complicado esto último). Ya si entramos en otras cuestiones... que no se pidan peras al olmo, que el líder mundial no puede confundirse con los Reyes Magos.


Quiero decir, a estas alturas, a esta velocidad a la que avanza la enfermedad mortal que padece el capitalismo, no podemos ser ingenuos y pedir los cambios que necesita el orden mundial al presidente estadounidense.


Hace tiempo ya que los grandes conglomerados económicos mundiales, las grandes multinacionales, manejan la economía activa y pasivamente. Lejos quedan ya las competencias reales que los gobiernos estatales pudieran tener en cuanto al sistema económico-financiero mundial.


Así pues, Obama tiene todos los visos de convertirse, o ser ya, (salvando las distancias) en el "bamby" español a la americana. Un presidente que lleve a cabo políticas sociales que deslumbren, que cubran de manera superficial las expectativas de cambio de la ciudadanía. Bien lo hizo Zapatero en este país nuestro en su primera legislatura. Nada como una serie de medidas sociales (véase matrimonio gay) para escenificar ese giro a la izquierda, esa nueva sensibilidad en el gobierno de un país escandalizado por el radicalismo de Ansar y su apoyo a una guerra sin sentido.


Poco más o menos, el mismo escenario, mucho más radicalizado, que se encuentra Obama, y el mismo tipo de producto, elevado a la enésima potencia.


Qué se puede esperar de este presidente. Hombre, cuando no se exige mucho, se siente uno satisfecho con lo poco que recibe. No es el caso, son muchas las expectativas puestas en el presidente morenito. Así pues, no esperemos que Estados Unidos deje de ser una apisonadora sobre el sur, no esperemos que dejen de decidir el futuro de millones de población de la forma más frívola por vender un par de bombitas más... No seamos ingenuos, que ningún partido, ni ningún presidente, por muy demócrata que sea, llega dispuesto a jugarse el tipo para romper el orden establecido (sobre todo porque de ser así, no duraría dos telediarios).


El orden establecido se está rompiendo solo, resquebrajándose poco a poco, afortunadamente, aunque de forma no poco dramática. La tan traida y llevada crisis es para muchos un síntoma inequívoco de que el cáncer del capitalismo se ha extendido con demasiada rapidez y ahora ya está en fase terminal. El mundo no se sostiene ya en el consumo masivo. Llegan ahora miles de preguntas sin respuesta. ¿Tiene Obama las soluciones al enigma? No lo creo. Aún así... quién soy yo para decir que los Reyes Magos no existen.